La magia de Cartagena se consume para mi, como una calada a un cigarrillo en la oscuridad o como el tiempo que tardé en llegar a mi casa...
y yo hablandole a la luna, como siempre...
diciendole:
"que lastima que me quede tan poco en esta ciudad y en que poco tiempo que ha pasado,
ahora da lo mismo, reirse de todo o llorar por nada"